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Anatomía de una marca perfecta

IDENTIDAD
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¿Cómo se construye un logotipo? ¿Por qué las marcas lo miman tanto?

¿Cuántos logotipos serías capaz de recordar en 30 segundos? Ésos que te han venido a la mente son la marca perfecta.

Puede que haya sido Nike, Apple, Coca-Cola... Sean los que sean, han cumplido su misión: que recuerdes una marca.

Imagina que estás en una discoteca, rodeado de gente. Aún no conoces el nombre de nadie, por supuesto no sabes a qué se dedican, cómo son, ni si puede interesarte charlar con alguno de ellos. Pero algunas caras te llamarán más la atención que otras.

Quizá te fijes en una de esas caras e imagines por sus rasgos si es alguien divertido, alocado o responsable. Puede que termines presentándote, descubriendo su nombre y os toméis algo. O quizá no. Pero es probable que recuerdes esa cara si vuelves a verla. Si nada te hubiera llamado la atención, esa persona no habría destacado entre todas las demás.

Eso es un logo.

La primera impresión que recibimos de una marca, el primer boceto de lo que nos quiere ofrecer y la imagen que recordaremos de ella después.

 

 

Vivimos rodeados de marcas. El mercado es como el metro en hora punta, lleno de caras diferentes.

Gana la batalla quien destaque entre el resto, transmita un sentimiento positivo y consiga que le recuerden.

¿Sabes por qué es tan importante colarte en la memoria del cliente?

Porque la primera vez que vemos a alguien, no le conocemos y no confiamos en él.

Lo mismo ocurre con las marcas. No gastamos nuestro dinero en algo desconocido que no nos inspira confianza.

El hecho de ver un logo y recordar haberlo visto antes supone que esa marca no es desconocida para ti y por tanto ha roto esa primera barrera de desconfianza.

 

¿Qué hace un logo por tu marca?

 

El logotipo cumple 4 misiones:

  • Identificar tu marca
  • Diferenciarla de la competencia
  • Comunicar tu filosofía
  • Facilitar que te recuerden

 

Y, por supuesto, nada de todo esto se consigue por azar. Porque no es sólo un dibujo o unas letras. Es el reflejo de los valores de una marca, de su historia y de su cliente ideal.

Las marcas suelen optar por uno de estos 4 tipos de logo:

  • Palabras: lo hace Google.
  • Siglas: es la opción, por ejemplo, de Calvin Klein
  • Símbolos: la manzana de Apple
  • Combo de varios: por ejemplo, Pepsi.

 

 

 

Elegir la apropiada requiere un largo proceso.

 

¿Cómo se construye un logotipo?

 

La creación de un logotipo debe pasar por 3 fases: análisis, creatividad y optimización.

El primer paso es reflexionar sobre lo que es exactamente la marca: cuál es su personalidad, qué quiere comunicar y quién es su público.

Cuando tengamos esto claro, podremos empezar el proceso creativo.

Plasmar ideas y dibujos sobre el papel, elegir las tipografías y formas adecuadas y, finalmente, el color.

¿Tenemos ya un logo que nos convence? ¿Nos identifica? ¿Transmite exactamente lo que queremos decir? ¿Se reconoce en un solo golpe de vista? Pues ahora debemos optimizarlo.

Esto significa depurar todas sus proporciones y lograr que se adapte a todos los escenarios en los que tendrá que actuar: la página web, redes sociales, la papelería corporativa, carteles, anuncios…

Pueden llegar a tu marca por muchos caminos y tu logo debe ser capaz de adaptarse a todos ellos.

 

Un ejemplo práctico: nuestro logo

 

Todo se entiende mejor con un ejemplo. Vamos a ver un proceso real: la creación del logo de Rosetta. Ya te contamos cómo el proceso del naming fue largo. El ‘nacimiento’ del logo también lo fue.

Por un lado, queríamos transmitir cercanía. Somos conscientes de que existe una brecha entre las agencias de comunicación y los pequeños emprendedores. Nos movemos en un terreno que desde fuera parece abstracto, un lenguaje desconocido.

Debíamos tender la mano con formas simples y amables.

Por otro lado, queríamos dotar al logo de la misma historia que está detrás de nuestro nombre: la piedra de Rosetta. Nada define mejor el proceso comunicativo que esa lámina de piedra.

El tercer ingrediente fue la proporción áurea. ¿Por qué? La comunicación está presente allá donde mires y la proporción áurea también: en el arte, en la naturaleza… Es algo que, simplemente, funciona. Igual que la comunicación debe fluir.

Había que convertir todo esto en una representación gráfica.

 

 

Buscamos la cercanía en formas muy simples y un tanto redondeadas; una tipografía que no resultara imperativa a pesar de estar en mayúsculas; y la alusión a la piedra de Rosetta la encontramos en el rectángulo.

Si te fijas, la lámina de piedra es prácticamente rectangular. Y la primera versión de nuestro logo era la inicial R enmarcada en un rectángulo.

Fue la primera, pero no la definitiva. Hay que saber pararse a pensar si el resultado es óptimo. ¿Encaja el símbolo con la marca? ¿Se lee bien? ¿Es claro? Nosotros concluimos que era mejorable y nos quedamos sólo con la línea inferior del rectángulo.

Ahora sí cumplía todas sus funciones.

Ya lo ves. La creación de un logo no tiene nada de improvisación o azar.

 

El 97% de las decisiones de compra se basan en percepciones visuales, así que no conviene improvisar.

Read 5111 times Last modified on Jueves, 20 Abril 2017 16:50

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