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Las 5 claves de un buen nombre de marca

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Tienes la idea y los medios para llevarla a cabo, pero necesitas un buen nombre para tu marca. ¿Cómo lo hacemos?

Es sábado por la tarde, llueve y decides abandonarte a una de esas películas ñoñas de después de comer. Un chico colado por los huesos de una muchacha rubia, esbelta, de sonrisa tierna y entregada a cualquier buena causa. Ella se llama Chucky.

Un momento. ¿Chucky? “Esto no puede ser una peli romántica. Se va a cargar al pobre muchacho y se lo va a dar de merienda al gato”. Y como no te apetece ver nada gore, cambias de canal.

Esto es lo que pasa cuando eliges mal el nombre de tu marca.

Si no está alineado con los valores de tu empresa, no encaja en tu sector, tiene alguna asociación negativa o sencillamente suena mal, ese nombre echará a perder tu proyecto.

En España se registran cada año 45.000 nombres, de los que sólo conocerás un 0,1%. ¿Cuántos recordarás? Aún menos.

Y ojo, porque pasar inadvertido es malo, pero meter la pata hasta el fondo y convertir el nombre de tu marca en objeto de burla es aún peor.

Le ocurrió a Nissan cuando lanzó su modelo ‘Nissan Moco’. Enseguida pasó a ser ‘Nissan Estilo’, pero el daño estaba hecho.

Audi tampoco pensó en la fonética castellana cuando lanzó el Q3 y la bodega italiana ‘Follador’ no se ha hecho famosa en España por la calidad de su vino espumoso, precisamente.

Un buen nombre de marca tiene que salir airoso si le enfrentas a estas 5 preguntas:

Las 5 preguntas clave del ‘naming’

1. ¿Proyecta la personalidad de tu proyecto?

El nombre tiene que estar alineado con la propuesta de valor de tu marca.

2. ¿Es evocador?

Un buen nombre remite a conceptos o historias fáciles de recordar.

3. ¿Se lee y pronuncia fácilmente?

No es buena idea seguir el ejemplo de marcas como Napapijri o Schlappe Seppel. Es probable que no tengas la misma suerte.

4. ¿Provoca alguna asociación negativa o tiene una mala traducción en otro idioma?

Basta recordar casos como el del Mitsubishi Pajero o el Lancia Marica para entender por qué debes traducir ese nombre que se te ha ocurrido a todos los idiomas posibles.

5. ¿Se puede registrar legalmente?

Nunca olvides los flecos legales y evita disgustos.

Rosetta, ¿cómo nació nuestro nombre?

Vamos a ver con un ejemplo práctico cómo se construye un nombre de marca.Hemos escogido el que mejor sabemos explicar: el nuestro.

¿Cómo llegó nuestra agencia de comunicación a llamarse Rosetta?

El objetivo era encontrar un nombre que reflejara nuestra misión, visión y valores. Es decir, responder a la primera pregunta clave del naming.

Iniciamos un proceso de investigación y creatividad entorno a la comunicación, la transmisión de mensajes y la búsqueda de soluciones en el proceso comunicativo.

Fue una tormenta de ideas bastante larga, hasta que una candidata nos conquistó: Rosetta.

La sometimos al resto de las preguntas claves del naming y superó todas..

Evoca un concepto fácil de recordar. Una historia. La de la Piedra de Rosetta

Nos traslada mentalmente a Egipto, al momento en que el ejército de Napoleón encontró la guía para descifrar los jeroglíficos. No se nos ocurre un objeto que simbolice mejor la comunicación y la conexión entre distintos lenguajes que la Piedra de Rosetta.

Y va más allá. El historiador que descifró la piedra descubrió que aquellos jeroglíficos no eran sólo una representación fonética ni tampoco ideográfica. Eran una combinación de ambas.

En esa comunión de lenguajes vimos reflejado nuestro servicio: la suma de diseño y redacción para encontrar soluciones de comunicación.

Ya ves que el proceso fue largo y la reflexión bastante profundo. No dejes en manos del azar el nombre de tu marca porque es crucial para el éxito de tu proyecto.

El hecho de que la empresa ‘Palma Peña’ sea líder en sistemas de seguridad contra incendios puede ser gracioso, pero no un ejemplo a seguir. No juegues con fuego.

Read 3257 times Last modified on Jueves, 20 Abril 2017 16:50

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